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La sidra: líquido de oro

¿Conoces el origen y la historia de la sidra? ¿Sabes por qué son tan importantes la técnica del escanciado o el vaso en el que se sirve?

El origen y la historia de la sidra

Aunque hay autores que afirman que la sidra ya era conocida por hebreos, egipcios y griegos, no hay fuentes documentales de la época que lo atestigüen. Sí aparece referencia en autores latinos posteriores como Plinio el Viejo, Estrabón o Paladio. Por su parte, según Carmen Fernández Ochoa, catedrática de Arqueología de la Universidad Autónoma de Madrid, antes de los romanos ya existía la sidra entre los habitantes de la zona de Asturias.

Otros especialistas señalan que las primeras referencias sobre esta bebida tuvieron lugar en el siglo IX en el Capitulare de Villis y en el testamento de Fakilo, Ego Fakilo, de 793.

En cualquier caso, siempre ha sido un producto con mucha tradición en la costa atlántica, sobre todo en España, Inglaterra, Francia, Irlanda y Bélgica, además de en Alemania.

En nuestros días es una bebida que se produce en muchos países además de España, como Portugal, Italia, Francia y Argentina, entre otros. Pero, sin duda, la sidra con más fama es la asturiana.

La sidra de D.O. Asturias se elabora con manzanas del lugar inscritas además en el Consejo Regulador de la Denominación de Origen. Existen nada más y nada menos que 22 variedades de manzanas de Asturias para la elaboración de sidra: Blanquina, Carrió, Clara, Collaos, Cloradona, De la Riega, Durona de Tresali, Ernestina, Fuentes, Limón Montes, Meana, Panquerina, Perezosa, Perico, Prieta, Raxao, Regona, San Roqueña, Solarina, Teórica, Verdialona y Xuanina.

¿Por qué escanciar y el vaso son tan importantes para la sidra?

Escanciar la sidra es fundamental para que las propiedades organolépticas de la bebida se intensifiquen. Gracias a esto el gas carbónico se despierta, realzando el aroma y consiguiendo una sensación única gracias a la emulsión del gas.

Asimismo, la elección del vaso también es muy importante. Y es que no es lo mismo servirla en un vaso de vidrio de borde grueso que en uno de cristal fino: la sensación al beberlo, el color, etc. son muy diferentes, y el cristal fino hace de cada culín (así se llama cada vaso cuando es servido) una experiencia única.

Nuestros vasos Sella y Avilés son los ideales para la sidra. Ambos fueron de los primeros vasos de cristal fino para sidra del mercado. Ambos destacan por su gran transparencia (lo que ayuda a acentuar las cualidades visuales de la sidra), y son utilizados en muchos llagares de Asturias.



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