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Vino y queso: la pareja perfecta

El vino y el queso son dos de los grandes placeres gastronómicos y culinarios de la vida. Al igual que con cualquier maridaje entre vinos y alimentos, hay una serie de consideraciones importantes a tener en cuenta como la textura, la acidez, los taninos, las notas, la grasa… Encontrar la combinación perfecta… es un esfuerzo, aunque delicioso. En este artículo te ayudamos, e iluminamos un poco el mundo del maridaje entre ambos, para que encuentres la combinación ganadora.

Queso: ¿antes o después de la comida?

Quizá te surjan dudas acerca de esto. En España es común terminar una comida con un delicioso queso de postre. La realidad es que no hay ninguna regla escrita, y se debería de hacer al gusto: comenzar con un queso, seguir con la comida salda, después con un queso y un vino dulce, y si después apetece, otro queso más salado. Por lo que… el gusto de cada uno es la principal regla.

Queso duro

Par un queso más sólido y duro, recomendamos un vino blanco rico y seco, o un vino tinto de cuerpo ligero a mediano, ya debido a que los taninos y peso funcionarán bien con la estructura más solida de este tipo de queso. Lo idóneo es buscar un queso relativamente joven y no demasiado fuerte, sin demasiada fuerza o vejez. Una copa idónea para saborear el vino que va con este queso, es la Copa Splendour 55.

Recomendamos: Grana Padano, Gruyère, Comté, Emmental, Manchego, Cheddar, Parmigiano-Reggiano o Pecorino.

Queso blando

Con este tipo de quesos hay que tener especial cuidado, ya que muchos de ellos, «tienen grandes personalidades», especialmente a medida que envejecen… Los vinos que tienen acidez son muy interesantes para maridar con este tipo de queso para cortar el alto contenido de grasa.

Recomendamos: Camembert, Chaource, Brie, Neufchâtel, Tunworth, St-Marcellin, Vacherin, Waterloo, Robiola.

Queso azul

La combinación perfecta y clásica que todo el mundo sabe: vino dulce. Con Stilton, por ejemplo, obtienes el complemento de la textura cremosa del queso y la estructura del vino, así como el contraste de lo salado y lo dulce. El francés Sauternes con Roquefort, u el oporto con el stilton son una combinación ganadora. Para algo un poco diferente, prueba pacharán o un dulce vino de jerez. Si escoges un vino de Jerez nuestra copa Catavinos es perfecta, y si escoges un pacharán, nuestro vaso Luarca 5 es el adecuado.

Recomendamos: Queso Cabrales, Bleu d’Auvergne, Bleu des Causses, Gorgonzola, Stilton, Roquefort.

Queso de cabra

Lo perfecto es escoger un vino fresco con una acidez justa. Este tipo de queso, marida muy buen con vinos blancos secos o semi-secos ligcon un toque ligeramente afrutado, o con un vino tinto ligero con poco tanino, como el Pinot Noir. La copa perfecta para este maridaje, la Avant Garde 55.

Recomendamos: Azeitão, Ossau-Iraty, Roncal, Serra de Estrela, Wigmore.

Tabla variada

Si por otra parte, deseas montar una variada tabla de quesos, lo mejor es econtrar un vino fortificado o generoso; es el mejor compañero para después de la cena.

Puedes probar con un amontillado Sherry, Rivesaltes, Tawny Port o vino de Madeira. Funcionan muy bien con todos los quesos, ya que no tienen un sabor muy delicado, y su perfil de sabor es similar a los acompañamientos que puedes servir con el queso: nueces, almendras, membrillo, chutney de frutas, etc. Para disfrutar de este tipo de vino dulce, te recomendamos nuestra copa Catavino, capaz de elevar las sensaciones de bouquet para que la degustación sea todo un éxito.

Recuerda que cada detalle importa. Con Dkristal siempre acertarás con un toque de finura, brillo y resistencia para tus copas y vasos.



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